Después de un comienzo de embarazo con amenaza de aborto.
Tras 5 primeros meses de vómitos incontrolados, nauseas continuas, sueros, perdida de peso...
Nueve meses de alegría inmensa, ganas, dudas, hormigueos de emoción, esperanza...
42 semanas de cambios físicos y mentales.
Viendo, según pasaban los meses ,a la par que aumentaba mi tremenda barriga crecía mis capacidades físicas, si, casi incomprensible y mas teniendo en cuenta que los últimos meses fueron también los tres meses de verano, me encontraba mejor que nunca, dandome paseos diarios de dos y tres horas, algunos días mas de un paseo y si no fuera porque no podía pasar de lado por sitios estrecho... mi barrigota no me molestaba en nada.
Recuerdo que mi marido me decía:
-porque te han puesto fin al embarazo que si no, te veo en la maratón.
Disfruté el final de esa etapa al máximo. Aunque ya tenia muchisimas ganas de ver a mi bebé, tenerlo en mis brazos, vivir esa nueva y maravillosa experiencia.
Se entremezclaba las ganas, la emoción, los miedos, las dudas de lo desconocido, los comentarios de: "aun nada?, "Pero cuanto te queda?" "pedazo barriga, eso no lo podrás sacar" "puf con lo que duele parir" y anécdotas negativas que se las podían callar en esos momentos (porque al parecer según el momento, te pueden contar que su parto fue el mejor del mundo o el peor)...
Finalmente me programaron el día, si, me indujeron el parto. Nueva duda, pues no sabia como era eso.
Entre en el hospital un viernes por la mañana, me dieron habitación, me hicieron las preparaciones varias (tensión, rasurado, enema).
Me di una ultima ducha y acudí a monitores.
Una nueva esploración, donde se vio que todo seguía igual de perfecto. Me rompieron la bolsa y pusieron goteo.
Al momento comenzaron las contracciones que en nada eran muy fuertes, por lo que en menos de media hora me quitaron la oxitocina, seguía el trabajo yo sola.
Me puse a pasear, pero comencé como al principio del embarazo, con nauseas y a vomitar. Siguiente monitorización, no se escuchaban bien los latidos, así que me toco tumbarme y monitorizaron por dentro. (me dio miedo ver los cablecitos que metían para su cabecita).
Tumbada de lado y casi sin moverme, no es que me sintiera incomoda, no tenia ganas de moverme, pero me sentía temorosa por lo que pasara.
Según crecían mis contracciones, los latidos de mi pequeño se relentizaban.
Mi marido, que estaba en todo momento, estaba peor que yo, no sabia como ayudarme, creo que esos pueden ser unos de los momentos de mayor impotencia para ellos.
No le hablaba aunque para mi era muy importante sentir que estaba allí.
Procuré relajar al máximo todo mi cuerpo y me centraba en no tensar nada en la contracción escuchando los latidos de mi bebe. Entre contracción y contracción, me dormía.
Hasta que llegaron a ser tan fuertes que creía que no podría aguantarlas más.
Un segundo paso por mi cabeza la frase: que me duerm.... pero no la terminé ni en mi mente, ¿dormirme? y perderme la mas maravillosa experiencia de mi vida?
En ese momento justo me dijeron, ya estas, puedes empujar.
Mis sensaciones cambiaron totalmente, hice un primer puje y me pidieron que parara, pues no llegaba a paritorio.
Tenia muchisimas ganas de empujar, sentía muchisima energía, fuerza, Pero a mitad de puje me decían que parara y tomara aire, mi peque tenia dos vueltas de cordón y con cada puje se ahogaba.
En dos contracciones, cuatro pujes, salió mi niña. Mi preciosa niña moradita, con su pelito mojado, sus mofletitos prietos. En ese momento conocimos a nuestra niña y vimos que era niña, pues no se dejo ver durante todo el embarazo. Lloré de alegría, me sentía cargada de amor, de energía, euforia. Mi bebe, tenia ahí a mi bebe y casi no me lo podía creer, tan perfecta y preciosa.
La apartaron de mi lado, casi no la pude tocar. La dejaron en la incubadora para observación, dos horitas.
Fui a la habitación sin ella, toda mi familia, amigos, estaban allí, y yo no paraba de hablar, eufórica, esperando mi regalo de Reyes, todo me era extraño, no podia cumplir mis necesidades, queria a mi bebé.
Hasta la noche, a eso de las nueve, no la trajeron.
Me la pusieron en mis brazos, la miré... ¿eres mi niña?, ¿mi pequeño bebe?, ¿eres la cosita pequeña que tenia dentro de mi acompañandome todos estos meses? entonces mi niña me dio una patadita, una patadita que me asombró y emocionó, me dio en el costado, justo donde, durante las ultimas semanas, me daba constantemente. Noté lo mismo pero fuera de mi.
Mi niña, mi amor. El domingo, a la hora de comer, ya estabamos los tres en casa. Parecia un sueño, nuestra familia crecia y nuestro tiempo se llenaba de nuevas esperiencias y alegrias.
Como anécdota contaré: que en paritorio estábamos, como no, mi marido y yo, La enfermera, la matrona y cinco o seis mas de practicas, mirando. No me molestó, en esos momentos no estaba para fijarme en más, e incluso me habría gustado que lo grabaran para verlo yo después, jeje. Pero nadie me pregunto si podían entrar. Escuche a la matrona decir por teléfono, justo antes de entrar a l¡paritorio, "subir que va haber un parto muy bonito". y allí les tenia.
Un parto más, un parto único e inigualable, con sus cosas, que serán mejores o peores pero son lo que fueron.
No es para mi el parto ideal, pero lo fue en ese momento. No me planteo en sí podía haber hecho esto... o dicho aquello...
Aquí os dejo algo que puede ser de interes sobre "el impacto al nacer".
Ah! ese mismo día... bueno ya en la noche, mi compañera de habitación dio también a luz, solo comentar que hace de esto mas de 12 años, el hospital del escorial, dejó e incluso animo a la parturienta a que se pusiera en cuclillas para el parto.




2 comentarios:
uf magda me recuerda mucho a mi parto con aron, tambien parto inducido porque si esperan que me pusiera de parto seguro que el niño se monta el chalet dentro jaja, tambien bajada de latido durante las contracciones, a mi no me monitorizaron por dentro lo que me hicieron fue pinchar a aron en la cabecita a ver si habia sufrimiento, desde las 8.30 de la mañana hasta las 23.00 que se decidio a salir, 1vuelta de cordon y rotura de clavicula... pasaria por ello mil veces mas con tal de tener a mi enano a mi lado! siempre digo que el parto puede ser peor o mejor pero es algo que repetiriamos sin dudar verdad?
Aleida, quizas no lo expresé bien, el monitorizado por dentro, es el mismo que tu dices, Rompieron la bolsa, metieron los cables y se los pincharon en su pequeña cabecita. Me da cosa solo de pensarlo.
Puff rotura de clavicula, ¿era muy grande? porque suele pasar en niños grandes.
Tienes toda la razón, no solo lo repetimos, yo tenia muchisimas ganas de poder empaparme de cada momento, pues merece la pena pasarlo y nuestra experiencia, mejor o peor, es unica y maravillosa, pues gracias a ella tenemos a nuestros tesoros.
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