miércoles

Recuerdos

Ayer, andando por la calle con Diego, le vi que iba arrastrando la mano, tocando todas las paredes por las que pasamos.


En un principio me cruzó en la mente una frase "que te pones negra la mano"


Me trajo recuerdos.

Que dibertido era ir tocando todas las paredes, sus reliebes, sus texturas, su porqueria...

Tenia los dedos negros, mas que negros, mi madre con tono paciente me decia "mira como te pones la mano, que todo está muy sucio" pero a mi me era imposible dejar de hacerlo.


Quizás por eso, aunque le expliqué a Diego que está sucio y vio que la mano se queda negra, le dejé seguir haciéndolo, para eso, entre otras cosas, tengo siempre toallitas en el bolso.


Empecé a recordar preciosos momentos, como las tardes pisando charcos de barro, era emocionante pasar por ellos, las ondas del agua, los cambios de color al subir el barro y mezclarse con el agua con preciosas espirales, ¿cuanto cubrirán?, ¿serán pegajosos?, mas de una vez perdí mi bota, pero ahí estaba mi madre para rescatarla.


Claro, eso cada vez es mas difícil, pues raro es el sitio que no está asfaltado, los charcos no son lo mismo ni en los parques, jaja.

Ilustración de Miguel calatayud.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Si que es dificil sobre todo con madres chillonas que no dejan hacer nada de esas cosas divertidas a los niños, creo que has tenido suerte en tu infancia. Como tus niños.

Besetes
Lucia.

Magda Pérez Hervás dijo...

muchisimas gracias, Lucia. bueno cada uno tenemos nuestros limites. ¿verdad?