Si un niño no habla no tiene opinión, pero ni hablando la madre se les da opción. No tiene valor la maternidad, no tiene valor la familia, lo que impera es el trabajo, la vida laboral, es una sociedad consumista, avasalladora, que para crecer parece que ha de ir pisando y destruyendo. Tienes que entrar en el aro o te quedas fuera. ¿Como habría estado yo?, ¿como estarían mis hijos?... si me hubiese tenido que incorporar a la vida laborar siendo ellos unos bebés.
Aun me recuerdo de pequeña, dejando mi mocosete en la cama, bien tapadito y con pañales, ropita, biberón... mientras le decía a mi madre, "que no se te olvide cambiarle"... me costaba dejarle para ir al cole y eso que lo dejaba con mi madre, a buen cuidado. Claro que era un muñeco, pero mi instinto de madre ya estaba activado y lo que para unos eran juegos para mi era primeras experiencias.
No he tenido que dejar a mis hijos, pero solo pensarlo se me encogía el estomago. Creo que no puedo saber como es para una madre día tras día marcharse y perderse sus nuevos avances, sus primeros pasos, sus experiencias, diversiones... el no estar ahí cuando se caen, el no poder consolarles, porque aunque estén en muy buenas manos, nada puede compararse a estar con mamá, nada es mejor, ni siquiera igual.
Tenemos que hacer entender lo importante que es que la familia esté unida. Tenemos que comprender que la sociedad crecerá cuando todos sus miembros estén en buenas condiciones. Tenemos que dar la importancia que se merece a la crianza de los hijos dentro de la familia.




2 comentarios:
No hay día que no pienses "debería haber estado ahí" pero por desgracia aún nos queda mucho camino por recorrer para cambiar esta situación. Recuerdo mis primeros días de trabajo cuando nació David, sin contrato ninguno, pero con necesidades, él no tenía aún ni los dos meses, me marchaba al trabajo aguantándome las lágrimas... aún a día de hoy, la semana que trabajo de tarde la sufro mucho, el verle solo cuando le despierto para ir al cole... me voy a trabajar antes de que vuelva, y cuando yo llego a casa él ya está en la cama, es duro, mucho, y mas cuando te da un beso antes de subir al autobús y te dice: te doy un beso muy gordo porque ya no te veo mas... El cambio debería ser posible, y puede que algún día lo sea, mientras tanto solo me queda elegir o darle de comer, o poder compartir con él todo el tiempo que quisiera tener.
No me gusta perderme cosas, no me gusta tener que pedir ayuda porque tengo que trabajar, pero a día de hoy no tengo otra elección, ni como yo muchas otras madres, y muchos otros padres. Ojala esto pueda cambiar pronto.
EStoy contigo, el valor de las palabras de la madre no tienen valor...
Publicar un comentario