lunes

Torre rosa viajera


Como ya comenté esta semana pasada hemos tenido una visita en casa. Por medio de Carmen y el gran poyecto que está realizando.




- La usamos en casa, lo primero nosotros.

Cuando me dejaron un ratito la usé yo. Me encantó hacerla a ciegas, diferenciar los cubos, notar sus diferentes pesos, sus tamaños. Notar su suavidad e intentar centrarme en el espacio.
 
La usamos todos y tras hacer la torre en pie, tumbada, con y sin laminas,
 con los ojos tapados... pasamos a mirar diferentes construcciones.

Comparar diferencias de peso de dos en dos
y de tamaño de una en una.

Calcular tamaños y ver que median lo mismo de ancho, largo y profundo.
Mi peque se emocionó y procuró hacer uso de todas las variantes posibles. Es un chico muy activo y le encantó el juego de guardar la memoria de tamaño del plano (de la ficha que le presentaba en el salón) y acudir al cuarto en busca de la pieza que pensaba podía encajar. Lo realizó genial pese a la dificultad de pasar del plano al volumen.
Le gustó colocarlas en escala y sin verlo, quitarle una pieza, para que después él buscara cual faltaba.
A ciegas, comparar tamaños o una a una palpar para averiguar que número de pieza era.


También junto a Pedro realizamos cálculos en la pizarra, sobre cuantos cuadraditos de unidad (la pieza de 1cm) había en cada una de las otras piezas.


Hicimos bases con las regletas para verlo y tocar antes de escribir en la pizarra.
unidad de cm x base y base x altura.



-  Mas tarde se la hemos presentado a algunos niños y también adultos. Así que la visita nos ha traído mas visitas.

Pudimos ver que les parecía a otros descubrirla. Se sorprendían de la de cosas que podían hacer, "tan sencilla y tan compleja"

A los niños de entre 4 y 5 años les cautivaba. Pude ver como cada cual es diferente y tiene su proceso de estudio y aprendizaje, todos tenían gran interés en usarla y la respetaron con mucho cuidado, que como Di les dijo antes "no es un juguete, si no un material para jugar y aprender".
Algunos construían y observaban sus pasos calculando si era o no la pieza, otros gozaban con llegar a lo mas alto sin hacer orden por tamaños. Lo más difícil, respetar el turno.
 
Los peques hicieron la torre en equipo, aunque les era difícil esperar su turno, repartirles las laminas ayudaba.
También se notaba los diferentes momentos madurativos de cada uno. 
 
       










- Después la saqué un día de paseo. Se la dimos a conocer a la profe de Di y también se unieron unas cuantas profes más de infantil.
Conocían muy poco de ella y se pensaban que su uso era solo apilable como cualquier torre de juguete. También las gustó mucho y se sorprendieron de todo lo que se puede hacer con ella.
La gran sorpresa, lo que les gustó a los adultos, enseguida se animaron a participar
 y disfrutaron tanto o más que los peques.

3 comentarios:

Carmen dijo...

Preciosa y completa entrada¡¡ Gracias por dejar un poquito de vuestra energía en nuestra torre rosa viajera.
Carmen

Unknown dijo...

Genial!!! Me he quedado encantada cn lo bien q lo habeis pasado cn la torre.

Magda Pérez Hervás dijo...

Muchisimas gracias a ti Carmen, por proporcionarnos la oportunidad de conocerla y darla a conocer.

Vane, bienvenida y gracias por comentar, me alegro que te guste.