
No sería capaz de estar con esa responsabilidad, pues fallos, despistes, accidentes, es normal que ocurran pero si pasase algo grabe no me lo perdonaría nunca.
¿Que por que me ha dado por pensar en esto? El otro día casi se ahoga una niña de unos 5 años a un metro mio.
En la piscina, tempranito, casi no había gente, al lado nuestro, en su zona de vigía los cuatro socorristas.
Yo tenia a Diego en brazos, paseábamos por la piscina por un lado que me cubría por debajo del pecho, al lado dos escalones para subir a una zona de asientos tipo jacuzzi.
Allí se encontraban dos mujeres (madre y abuela) con una niña. Estaban sentadas charlando y muy felices, cuando la niña haciendo bailes y posturas raras (con sus juegos de agua) empieza a bajar los escalones, yo la veo que salpica y empieza a medio sumergirse, pero veo a la madre y abuela tan tranquilas sonriendo así que me figuro que es parte del juego y aunque estoy a su lado no la digo ni hago nada, la niña sigue.
Ya me empiezo a mosquear, pero ni su familia que esta a dos metros ni los vigilantes, que están a otros dos metros, hacen nada, bueno, será un juego pero su insistencia y su cara me alertan, la tiendo el brazo y se me agarra cual garrapata, en ese instante salta el vigilante yo alzo a la niña que abre a mas no poder la boca en busca de una gran bocanada de aire, seguido de la reacción de la madre y abuela que en realidad no se habían percatado de nada.
El socorrista la coge, tras la bocanada de aire su cuerpo reacciona con una gran arcada en la que les salen, por boca y nariz, mas mocos verdes de los que yo haya visto jamas en mi vida.
Al momento la rodean socorrista, madre y abuela, así que me retiro con mi hijo aun en brazos. A lo largo de la mañana la vi jugando de nuevo tranquila en la zona de menos agua, aunque me imagino que el susto no se lo quita nadie a ninguno.
Me pongo a pensar... esto ocurrió en un momento tranquilo, con poca gente, ¿como sería si la piscina estuviera en hora punta?, y ¿si soy el socorrista y no me entero de algo así?, está claro que la responsabilidad de esa niña en un principio recae en su madre, ¿como se sentirá después de eso la madre?
No, no podría ser socorrista, porque aparte de despistes de este tipo, que por suerte quedo solo en un pequeño susto, están los típicos descerebrados que parece que para divertirse lo único que les sirve es saltarse normas, arriesgar no solo su cuerpo si no el de cualquiera que se ponga por delante.




4 comentarios:
Joo, qué momento tan duro. Pobre niña.
Yo creo que tampoco podría tener un trabajo en el que la vida de otras personas dependiera de mis decisiones y de mis manos. Para eso hay que valer y tener vocación, yo no la tengo
Hace muuuuuuchos años me pasó una cosa parecida. Sólo que yo no supe como reaccionar.
En este caso era mi primo el que se ahogaba y yo pensaba que estaba haciendo el tonto.
Cuando me di cuenta de que no era borma, me asusté tanto que me quedé petrificada. Hasta que se tiró un chico joven a por el.
Es cierto que yo tenía 10 u 11 años, pero no supe como reaccionar. El miedo me paralizó.
Me da una rabia tremenda cuando lo recuerdo y eso que no pasó nada.
Menos mal que estabas tu por allí. Menudo susto os llevariais todos...
Cuando era joven, hace no muchos años, fuí monitora de socorristas; lo primero que les decía es que en los momentos en que la piscina esta llena son momentos de tensión, pero los más peligrosos son cuando la piscina esta vacia...
De los tres ahogados que me ha tocado rescatar (ninguno en piscina) dos fue por negligencia absurda y sólo uno por fatalidad.
Son momentos en los que hay que tener la sangre fría, y tu supiste hacerlo... ENHORABUENA... no todo el mundo puede.
suu, creo que todos los trabajos tendrian que ir acompañados de vocación. cada cualtiene su trabajo ideal, aparte del animo que se quiera poner.
La tata reina, puff que palo, menos mal que no pasó nada, pero ese tipo de reacción tambien es de lo mas normal, que no te de rabia, seguro que con esta edad y tras la experiencia tu reaccion sería diferente.
Leia, buff debio de ser muy duro, si estoy contigo en que hay que mantener la sangre fria y la mente despejada y no todos servimos para eso, me quito el sombrero con los que no solo sois capaces si no que encima decidis apravecharlo y usarlo como trabajo en beneficio de todos.
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